Nuestra historia: paso a paso, guiados por Dios

La historia de Casa de Job es la historia de la fidelidad de Dios obrando en medio de una comunidad, transformando vidas y levantando un testimonio de fe, esperanza y amor en el barrio Los Talas de la localidad de Anisacate, Córdoba, Argentina.

Lo que comenzó como una inquietud en el corazón de algunos creyentes, con el tiempo se convirtió en un espacio de encuentro, enseñanza, contención y crecimiento espiritual para niños, jóvenes y adultos.


2017 – El comienzo de una visión

En el año 2017, Dios puso en el corazón de varias personas de la Iglesia Cristiana Evangélica Alta Gracia el deseo de abrir un espacio de apoyo espiritual, humano y familiar en el barrio Los Talas.

Este anhelo se venía gestando desde tiempo atrás, como una convicción de servir a la comunidad y acompañar a las familias, compartiendo el mensaje de esperanza del evangelio. Para tal fin, estas personas comenzaron a prepararse realizando talleres y cursos, entre ellos de prevención de adicciones, de prevención de ASI, de Decisiones Sanadoras, entre otros. Como trabajo final de uno de los cursos, se elaboró un proyecto de prevención y restauración de personas con adicciones. Este proyecto llevó como nombre «Casa de Job».

La familia Sagristani junto a la familia Di Brina comenzaron a reunirse con vecinos del barrio, generando espacios de diálogo para conocer sus necesidades. En los comienzos del año 2017, se comenzaron a realizar reuniones con adultos, compartiendo la Palabra de Dios y viendo que, a través de ella, lo llegamos a conocer más a Dios y a nosotros mismos. De estos encuentros, se hizo evidente la importancia de crear un espacio especialmente dedicado a niños y adolescentes.

Así, el 5 de agosto de 2017, en la cochera de la casa de la familia Sagristani, se inauguró un espacio para niños, niñas y adolescentes. A este trabajo se sumaron la familia Rossetti, Lidia y Rocío.

Este espacio, que con el tiempo sería conocido como “La Horita Feliz Casa de Job”, ofrecía juegos, enseñanzas bíblicas, música, deportes y momentos de contención, convirtiéndose rápidamente en un lugar significativo para muchos niños y familias del barrio.


2018 – Crecimiento y primeras actividades especiales

Durante el año 2018 se consolidó el trabajo con los niños y se incorporaron nuevas personas al servicio, entre ellas la familia Gorostiaga, aportando música y alegría a las reuniones.

El 2 de junio de 2018 se realizó una actividad muy especial con la visita del Mago Muniro quien, a través de su espectáculo de magia, humor e historias, compartió el mensaje del evangelio. Fue una jornada llena de alegría y enseñanza, en la que también se entregaron regalos a los niños.

Durante el mes de junio también se realizaron encuentros especiales para acompañar a la selección argentina durante el Mundial, invitando a los niños a asistir vestidos de celeste y blanco, generando momentos de compañerismo y alegría.

En este año también sucedió algo muy importante. La familia Sagristani compró los derechos posesorios de tres terrenos que limitan con su hogar para poderlos utilizar para la obra del Señor.

El 21 de agosto de 2018, con motivo del Día del Niño, se realizó un evento en la plaza del barrio con la visita del equipo “La Buena Noticia”, integrado por jóvenes de la Iglesia Cristiana Evangélica de calle Saravia, Córdoba. A través de juegos, canciones y obras teatrales, compartieron el mensaje de salvación. Más de 50 niños, junto a sus familias, participaron del evento, recibiendo regalos e invitaciones para asistir a la Horita Feliz.


2019 – Campamentos, eventos y fortalecimiento

El 24 de agosto de 2019 volvió a presentarse el Mago Muniro, esta vez acompañado por su muñeco de ventrílocuo “Chicho”, brindando un espectáculo lleno de humor y enseñanzas.

El 28 de septiembre de 2019 regresó el equipo “La Buena Noticia”, desarrollando nuevamente actividades evangelísticas que fortalecieron el vínculo con la comunidad.

Del 25 al 27 de octubre de 2019, los niños y adolescentes participaron de un campamento junto a la Iglesia Cristiana Evangélica de Alta Gracia. Fueron días de compañerismo, diversión y enseñanza bíblica que dejaron una huella profunda en sus vidas.

El 20 de diciembre de 2019 se realizó un pesebre viviente, al que asistieron muchas familias del barrio, quienes pudieron escuchar el verdadero significado de la Navidad.


2020 – La obra continúa en medio de la pandemia

Durante el año 2020, la pandemia de COVID-19 impidió realizar las reuniones presenciales. Sin embargo, la obra no se detuvo.

Se enviaron enseñanzas, canciones y mensajes a través de grupos de WhatsApp, y se visitó a familias del barrio para acompañarlas y asistirlas, entregando alimentos y palabras de aliento en un momento de gran necesidad.


2021 – El regreso y la perseverancia

En el año 2021 se retomaron las actividades presenciales con los cuidados necesarios.

Se sumaron nuevas personas al servicio, entre ellas la familia Grimaut colaborando con las enseñanzas y Muniro acompañando con la música.

El 11 de diciembre de 2021 visitó el equipo de Palabra de Vida, quienes realizaron juegos, canciones y enseñanzas, fortaleciendo el trabajo con los niños.


2022 – El inicio de la construcción y nuevas actividades

El año 2022 marcó el comienzo de una nueva etapa con la compra de materiales y el inicio de la construcción del salón propio. El 27 de junio de 2022 se cavaron los cimientos, dando inicio a un sueño largamente esperado.

El 3 de septiembre de 2022 se realizó una obra de teatro sobre los dos cimientos, acompañada por una feria de platos y actividades abiertas a la comunidad.

El 1 de octubre de 2022, los preadolescentes participaron de un congreso realizado en la Iglesia Cristiana Evangélica de calle 24 de Septiembre, fortaleciendo su crecimiento espiritual.


2023 – Clínica para el Alma y crecimiento espiritual

El 31 de agosto de 2023 comenzó una nueva actividad destinada a adultos llamada “Clínica para el Alma”, surgida a partir de la necesidad expresada por muchas personas de recibir acompañamiento espiritual y emocional a la luz de la Biblia.

También se realizó una obra teatral en la plaza del barrio basada en la historia del hijo pródigo, acercando el mensaje del evangelio a la comunidad.


2024 – La primera reunión en el salón

Durante el año 2024 se avanzó significativamente en la construcción del salón.

El 5 de noviembre de 2024 se realizó la primera reunión en este nuevo espacio. Aunque el salón aún no tenía piso ni iluminación, ese día marcó el comienzo de una nueva etapa. Sin luz eléctrica, pero iluminados por la Palabra de Dios, la congregación comenzó a reunirse allí.

También se sumó la familia Narbona al servicio, fortaleciendo el trabajo.


2025 – Consolidación y primeros bautismos

Durante el año 2025 se completaron importantes mejoras edilicias: se colocaron los cerámicos, se pintó el salón, se instaló la iluminación, el sistema de agua y cloacas, y se construyó la galería exterior.

Se incorporaron elementos como cafetera y pava eléctrica, facilitando los momentos de comunión.

Se establecieron almuerzos mensuales congregacionales, fortaleciendo la unidad.

El 23 de noviembre de 2025 se realizó el primer bautismo, cuando María Cuello dio testimonio público de su fe.


2026 – Consolidación como iglesia y reconocimiento institucional

El 14 de febrero de 2026 se realizó un nuevo bautismo, donde Paula Juncos y Yutiel Ludueña confesaron públicamente su fe en Jesucristo.

Con el crecimiento de la congregación, se establecieron reuniones regulares los domingos.

También se iniciaron los trámites legales para el reconocimiento formal de la iglesia, incluyendo la elaboración del Estatuto, Acta Constitutiva, Declaración de Fe y Pacto de Membresía, con el fin de obtener el Registro Nacional de Cultos y la Personería Jurídica.


La obra continúa

Lo que comenzó en una cochera en 2017 se ha convertido en una iglesia viva, donde se predica la Palabra de Dios, se acompaña a las familias y se anuncia el evangelio.

Reconocemos con gratitud la fidelidad de Dios a lo largo de todo este proceso, y renovamos nuestro compromiso de continuar sirviéndole.

Cada ladrillo colocado, cada actividad realizada, cada niño alcanzado y cada vida acompañada forman parte de una obra que sigue creciendo, no solo en lo material, sino principalmente en lo espiritual, viendo vidas transformadas, familias restauradas y personas encontrando esperanza en el evangelio, con la certeza de que Aquel que comenzó la buena obra es fiel para completarla.

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