Respondé estas preguntas pensando en tu congregación real, no en la ideal.
1️⃣ El púlpito
- ¿La predicación explica textos bíblicos en su contexto?
- ¿Se enseña toda la Escritura o siempre los mismos temas?
- ¿Se habla de pecado, arrepentimiento y cruz… o casi nunca?
👉 El púlpito revela el ADN de la iglesia.
2️⃣ El lugar de Cristo
- ¿Cristo es proclamado como Señor o como “ayudante” de la vida?
- ¿La cruz es central o apenas mencionada?
- ¿El mensaje termina en Cristo o en “vos”?
👉 Donde Cristo no es el centro, algo se corre.
3️⃣ La reacción a la Palabra
- ¿La Palabra confronta y corrige?
- ¿O todo mensaje termina afirmando lo bien que estamos?
- ¿Se acepta la corrección bíblica o se la esquiva?
👉 La iglesia bíblica no siempre es cómoda, pero sí formadora.
4️⃣ La autoridad
- ¿Podés preguntar con Biblia en mano sin ser visto como problemático?
- ¿Los líderes rinden cuentas?
- ¿La obediencia es a Cristo o a personas?
👉 Autoridad sin posibilidad de examen bíblico no es autoridad bíblica.
5️⃣ El trato con el pecado
- ¿Se llama al pecado por su nombre?
- ¿Hay gracia que restaura, no que encubre?
- ¿Existe disciplina bíblica cuando es necesaria?
👉 Donde todo se relativiza, la santidad se pierde.
6️⃣ El fruto en el tiempo
No mires un culto. Mirá los años.
- ¿La gente crece en madurez?
- ¿Hay carácter, servicio, humildad?
- ¿O solo entusiasmo intermitente?
👉 El fruto revela la raíz.
Tres conclusiones posibles
- Sí, mi iglesia es bíblica, aunque imperfecta y en proceso
- Tiene elementos bíblicos, pero áreas seriamente débiles
- No es bíblica, aunque use lenguaje cristiano
La Biblia no exige perfección, pero sí fidelidad y corrección.
Una pregunta clave
No me la respondas a mí; respondétela delante de Dios:
Si la Biblia contradice una práctica o enseñanza de mi iglesia,
¿qué cambio: la Biblia… o la iglesia?